Paseando entre blancas fachadas por las calles de Alaior, se observan en muchos balcones decorativas barandillas de forja con un detalle común a otras poblaciones menorquinas: los barrotes están curvados hacia afuera. Consulto a D. Google y me informa de que el motivo reside en las ampulosas faldas con miriñaques que usaban las señoras en el siglo XVIII y parte del XIX. Esa curvatura les permitía poder apoyarse en las barandillas.
Una agradable sorpresa fue pasear por el Bulevar de los Filósofos: