Recorriendo el Sobrarbe desde Aínsa, descubro la señal que nos dirige hacia un conjunto monumental que nunca había oido nombrar: Muro de Roda. Circulando por una pista que poco a poco se va volviendo más dificultosa, con fuertes pendientes y curvas cerradas, diviso el perfil de una fortaleza que explica el nombre anterior.
Desde la puerta se divisa una amplia zona y se controla cualquier ataque
¡Cuánto me queda por descubrir en Aragón!





